El pavimento de una pista de atletismo es el elemento que más condiciona su homologación, su rendimiento deportivo y su vida útil. En esta página explicamos qué es el tartán, qué sistemas de pavimento sintético existen, cómo se ejecutan sobre la base y qué exige la normativa para que una instalación pueda certificarse.













Tartán es el nombre con el que se conoce popularmente el pavimento sintético de las pistas de atletismo. El término procede de una marca comercial de los años sesenta que acabó convirtiéndose en genérico: hoy se llama tartán a cualquier superficie deportiva continua de caucho y resina de poliuretano instalada sobre una base rígida, con independencia del fabricante.
Técnicamente se trata de un pavimento elástico formado por granulado de caucho (SBR reciclado en la capa base y EPDM coloreado en la capa de acabado) ligado con resinas de poliuretano. Su función no es solo dar color rojo a la pista: la capa elástica absorbe parte del impacto de la zancada y devuelve energía al atleta, reduciendo la carga sobre articulaciones y mejorando el rendimiento frente a superficies rígidas como el hormigón o el aglomerado asfáltico desnudo.
| Sistema | Espesor habitual | Ejecución | Uso recomendado |
|---|---|---|---|
| Prefabricado en rollo | 13–14 mm | Rollos de caucho vulcanizado en fábrica, pegados sobre la base | Competición de alto nivel; máxima homogeneidad y durabilidad |
| In situ tipo sándwich | 13 mm | Capa base de SBR + poliuretano y sellado con EPDM proyectado | Pistas municipales y clubes con uso intensivo |
| In situ pulverizado (spray) | 10–13 mm | Base elástica in situ y acabado de EPDM proyectado a pistola | Renovación de pistas existentes; buena relación coste/prestación |
| Full PUR (permeable o impermeable) | 13–15 mm | Mezcla de EPDM y poliuretano en toda la masa | Instalaciones de competición con exigencia de certificación |
| Pavimento continuo de resina exterior | 8–12 mm | Resinas acrílicas o de poliuretano sobre base rígida | Pistas polideportivas y zonas anexas de entrenamiento |
Los sistemas in situ permiten una renovación posterior más sencilla y económica —basta con reponer la capa de acabado— mientras que el prefabricado ofrece mayor uniformidad de espesor y prestaciones, que es lo que suele exigirse para certificar una instalación de competición.
Un pavimento sintético no corrige los defectos de lo que tiene debajo. La base —normalmente aglomerado asfáltico, y en algunos casos hormigón— debe cumplir tres condiciones antes de aplicar el tartán:
Alrededor de la pista de carreras se ejecutan además las zonas de saltos y lanzamientos (foso de longitud y triple, zona de altura, pasillo de pértiga, jaulas de disco y martillo), que llevan el mismo pavimento con espesores específicos en las zonas de batida y caída.
La referencia internacional la fija World Athletics (la federación internacional, denominada IAAF hasta 2019), cuyo manual de instalaciones establece las especificaciones de trazado y las prestaciones exigibles a las superficies sintéticas. En España, la homologación para uso atlético la tramita la RFEA. En el ámbito europeo, la norma de producto aplicable a las superficies deportivas sintéticas de exterior es la EN 14877, que regula ensayos como la absorción de impactos, la deformación vertical, la fricción y la resistencia al desgaste.
En cuanto al trazado, los parámetros básicos de una pista estándar son:
Existen dos niveles de certificación de instalación: uno que acredita el cumplimiento de las prestaciones de la superficie para competiciones del máximo nivel y otro que certifica la exactitud dimensional del trazado. Para un colegio, un club o una instalación municipal sin competición oficial, homologar no siempre es necesario: conviene decidirlo antes de proyectar, porque condiciona el sistema de pavimento y el presupuesto.
No hay un precio por metro cuadrado único. Los factores que más mueven el presupuesto son el sistema elegido (el prefabricado es sensiblemente más caro que un pulverizado in situ), el estado de la base (si hay que ejecutarla de cero o basta con regularizar), el número de calles, las zonas de saltos y lanzamientos incluidas, el marcaje y el nivel de certificación que se persiga. Una renovación de la capa de acabado sobre una pista existente en buen estado es, con diferencia, la actuación más económica.
¿Cuánto dura un pavimento de tartán?
Con un uso normal y mantenimiento adecuado, la vida útil habitual de una pista sintética se sitúa entre 10 y 15 años antes de necesitar una renovación de la capa de acabado. La estructura elástica inferior puede durar bastante más si la base no ha fallado.
¿Se puede instalar tartán sobre una pista de asfalto antigua?
Sí, siempre que el asfalto esté estable, sin fisuras vivas ni asentamientos, y se corrija previamente la planeidad. Es el caso más frecuente en renovaciones: se sanea, se regulariza y se aplica el sistema sintético encima.
¿Qué diferencia hay entre tartán y césped artificial?
Son pavimentos para usos distintos. El tartán es una superficie continua de caucho y resina para carrera, saltos y lanzamientos; el césped artificial es un pavimento de fibras para deportes de campo. En una instalación de atletismo el anillo es de tartán y el interior suele ser césped artificial o natural.
¿Hay que homologar una pista de un colegio?
No es obligatorio si no se van a celebrar competiciones oficiales. Para uso escolar y de entrenamiento se ejecutan pistas con el mismo tipo de pavimento sintético pero sin tramitar la certificación, lo que reduce el coste.
¿Qué mantenimiento necesita una pista de atletismo?
Limpieza periódica para retirar suciedad y evitar la proliferación de musgo o algas, revisión del drenaje y reparación puntual de zonas de desgaste (normalmente las curvas y las zonas de batida). Un mantenimiento regular alarga varios años el intervalo entre renovaciones.
Si su proyecto combina la pista con otras superficies, estas páginas cubren los sistemas relacionados:
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